Entrevista a Alicia Keys
Ay, qué risa, los Milli Vanilli. Cómo lo pasamos en 1990 haciendo chistes y aprendiendo a ser cínicos con aquellos lozanos mamelucos, sus descomunales hombreras y su no menos inverosímil tinglado: resulta que no cantaban ellos, que todo era un lucrativo montaje, que millones de fans habían sido, ja ja, engañados. Por Dios, eso fue bueno de verdad. Hoy, bah, hoy ya estamos de vuelta de todo y hacen falta peores esperpentos para desafiar la credulidad general. Ahora se asume que los productos de pop son como marcas. La cara del cantante es el logo, todo lo demás lo piensan, deciden y hacen otros.
Alicia Keys, con su pulida destreza al piano, sus composiciones intemporales y su expresiva garganta, era una artista convertida en producto. Y se benefició de ello. Once premios Grammy, ocho años de trabajo obsesivo y más 20 millones de ejemplares vendidos después, ha decidido empezar a ser su propia jefa.
Todo sucedió durante el verano del año pasado, sin duda una mala etapa. Pasó dos meses acompañando a una persona “cercana, que estaba muy enferma, hasta que murió”. No da más detalles porque Alicia, que en realidad se apellida Augello-Cook y que nació en el Harlem neoyorquino hace 28 años, no suele hablar de su vida privada: incluso se rumoreó, qué sociedad la nuestra, que era lesbiana porque no se le conocía un novio, cuando la realidad era y es su productor, Kerry Krucial Brothers.
El caso es que algo se rompió por dentro sin que ella pudiera contener el hundimiento. “Lloré, lloré sin parar durante horas”, recuerda hoy pausadamente. “Necesitaba un descanso, estaba hecha un lío; por primera vez, me sentía insegura y vulnerable”.
Como un sedal enmarañado hizo las maletas y salió corriendo, huyó más que nada de sí misma, o del personaje que había accedido a ser. Las vacaciones se convirtieron en una terapia, y la terapia en una nueva persona. Nada más llegar a Nueva York empezó a grabar ‘As I Am’, su tercer álbum de estudio, que se publicaría en noviembre y que ahora viene a presentar en directo.
El disco no es ninguna revolución, pese a lo que pueda dar a entender su catártica gestación: suena más apegado al soul y al pop negro de los años 70, con ese ambiente elegante y emotivo; es, eso sí, igual de espiritual y de confesional que siempre. Y de comercial, claro.
Con una punzada de resentimiento, la chica del piano admite que su primera decisión fue no volver a hacer nada que no le apeteciera. Y, además, apostar más que nunca por sus proyectos personales: su carrera como actriz, su participación en acciones de concienciación social (es portavoz de la ONG_Keep A Child Alive) y política (ha pedido el voto para los demócratas de cara a las elecciones en EEUU) y sus empresas: una productora de TV (Big Pita) y un estudio de grabación y productora musical organizada con su novio (Krucial Keys).
Pregunta.- Empezó a componer tras un viaje a Egipto. ¿Cómo fue ese viaje? Respuesta.- Era algo que necesitaba, realmente. A veces permaneces en la misma rutina sin parar y te estancas, no puedes pensar con claridad. En ese momento me pasaba eso y necesitaba romper. Pero hasta que no llegué allí no me di cuenta del sitio realmente impresionante que es. Iba yo sola, viendo las tumbas y los templos y las pirámides, navegando por el Nilo y bañándome en el Mar Rojo. Tuve la oportunidad de vivir experiencias a las que no estoy acostumbrada, porque desde que era adolescente he trabajado sin parar… Y fue muy buena decisión ir yo sola, todo un mes rodeada de una cultura construida hace miles de años y que aún se mantiene en pie y es tan hermosa.
El festival pop de Andalucía regresa un año más como es habitual a su cita en Roquetas de Mar (Costa de Almería). En la edición de 2008 cambiamos de fecha y tras varios años celebrando el festival en agosto nos vamos hasta los primeros días del verano. Será el sábado 5 de julio en la Plaza de toros de Roquetas de Mar.